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Gobierno chino asegura que no controla tanto el flujo del yuan como otros países creen

Zhou Xiaochuan sostuvo en una entrevista con la revista china Caixin, que al país no le fue mal en una medición del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la convertibilidad de divisas bajo la cuenta de capital. Pero no llegó a referirse a una moneda completamente convertible. "Si el estándar más alto de medidas es tener una convertibilidad completamente libre, entonces muchos países no han logrado una convertibilidad del 100 por ciento", dijo Zhou a la revista de su país. Hay una creciente expectativa entre los inversores de que China les entregue más libertad para operar con el yuan.

 

Aunque la moneda ya es convertible bajo la cuenta corriente de China ?la medida más amplia de comercio en bienes y servicios?, la cuenta de capital, que mide entradas y salidas de diferentes tipos de capital, sigue estrechamente vigilada por Pekín, dada la preocupación del Gobierno por las fugas de capital y por el influjo de 'dinero caliente'. Zhou Xiaochuan destacó que China debe regular los niveles de deuda externa en los que han incurrido sectores privados y públicos para reducir riesgos monetarios, controlar acuerdos internacionales para salvaguardar los pactos contra actividades ilegales como el lavado de dinero, y combatir flujos de capital especulativos.

 

"Sin considerar los tres factores mencionados y, a juzgar por los 40 subítems fijados por el Fondo Monetario Internacional, podría considerarse que en realidad China no está lejos de la convertibilidad de cuenta de capital", dijo Zhou. El banquero chino dijo que Pekín seguiría mejorando el régimen de tipo de cambio para darle más flexibilidad, agregando que es natural que la moneda se mueva en una banda de fluctuación más amplia en el futuro. Actualmente, China deja que el yuan opere en un rango de un 0,5 por ciento. Decisiones para permitir que esa banda se ensanche mostrarían que Pekín está relajando gradualmente su control sobre la moneda.

 

A comienzos de este año, cuando China estaba combatiendo una inflación en un máximo de tres años, los inversionistas especulaban que Pekín ampliaría la banda de fluctuación del yuan para acelerar su alza y combatir las presiones sobre los precios. En cambio, Pekín subió las tasas de interés tres veces, decisiones que provocaron una baja en la inflación a un 4,2 por ciento en noviembre, desde un máximo de un 6,5 por ciento en julio. Zhou dijo que es difícil para China lograr el tope de inflación fijado por el Gobierno de un 4 por ciento este año y que espera que la inflación bordee el 5 por ciento.

 

El yuan cerró a un máximo récord contra el dólar esta semana, superando una resistencia de 6,30 y cerrando el año 2011 con una apreciación de un 4,7 por ciento. Los avances del yuan durante este año están en línea con los pronósticos de un aumento de 4 a 5 por ciento emitidos por operadores de mercados internacionales. Los operadores esperan que el yuan se siga apreciando durante el año 2012, mientras China enfrenta la presión estadounidense para que contribuya más a equilibrar el comercio bilateral y mundial, al mismo tiempo que sigue registrando superávit comercial.

 

De otro lado, la actividad fabril de China se contrajo nuevamente en diciembre, ante un descenso de la demanda interna y externa, según mostró una encuesta a gerentes de compra, lo que refuerza la tesis que se requieren políticas de estímulo para apoyar el crecimiento de la segunda mayor economía del mundo. Se espera que el Banco Popular de China baje sus requerimientos de reservas bancarias, lo que permitiría que los prestamistas inyecten más crédito a la economía para enfrentar los vientos en contra originados por la crisis de la deuda de Europa y la lenta demanda en Estados Unidos.

 

El índice chino de gerentes de compras (PMI, por su sigla en inglés) elaborado por HSBC, diseñado para ver el estado de la industria china antes de que se publiquen los datos oficiales, subió a 48,7 en diciembre desde un mínimo en 32 meses de 47,7 que tocó en noviembre, pero estuvo por debajo de una lectura anticipada de 49. Desde julio, el PMI de HSBC ha estado mayormente por debajo de 50, el nivel que demarca la expansión de la contracción. "Si bien el ritmo de la desaceleración se está estabilizando un poco, el debilitamiento de la demanda externa está comenzando a hacer mella", dijo Qu Hongbin, economista para China de HSBC.

 

"Esto, además de las correcciones al mercado inmobiliario, se suma a los llamados para una acción más agresiva en los frentes fiscal y monetario que permita estabilizar el crecimiento y el empleo, especialmente con el rápido debilitamiento de los precios", agregó. También sostuvo que China puede evitar un aterrizaje económico brusco, siempre y cuando se adopten medidas de alivio de política en los próximos meses. HSBC cree que una lectura del PMI tan baja como de 48 en China, apunta a un crecimiento anual de un 12-13 por ciento en la producción industrial.

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