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«Regla mordaza», la medida de Trump que hará sufrir a las mujeres más vulnerables del mundo

Una organización pro–derechos reproductivos estima que durante el mandato de Trump, 1.5 millones de mujeres en el mundo no podrán acceder a anticonceptivos, habrá 6.5 millones de embarazos no deseados, 2.2 millones de abortos peligrosos y podrán morir 21,700 madres por complicaciones en el parto.

En su primer día de trabajo en la oficina oval, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estrenó su pluma con la firma que reinstala una antigua orden ejecutiva relacionada con el aborto. Se trata de la política de “Ciudad de México”, llamada así por el lugar donde Ronald Reagan la puso vigente en 1984. Desde entonces, ha pasado como bola de pimpón de administración en administración: los demócratas la derogan (Clinton 1993, Obama 2009), los republicanos la reinstalan (Bush 2001, Trump 2017).

El documento prohíbe entregar fondos de cooperación a organizaciones y centros de salud que ofrezcan asesoría sobre esta práctica, o promuevan su legalización. Muchos lo han interpretado como un gesto simbólico del actual mandatario hacia sus votantes “pro–vida”, haciéndoles notar que el tema del aborto es importante para su gobierno. Los defensores alegan, además, que ahorraría a los contribuyentes parte de los casi 600 millones de dólares destinados a programas de planificación familiar en países en desarrollo.

Sin embargo, la jugada política no resulta tan simple y mucho menos inocua, en especial para mujeres que dependen de esas organizaciones para obtener anticonceptivos, recibir información y tratamiento de enfermedades de transmisión sexual o asesorarse sobre qué hacer ante embarazos no deseados. Para ellas, las restricciones estadounidenses serían dramáticas.

De hecho, varios estudios demuestran que si el propósito de la política fuera reducir los abortos a nivel mundial, sus efectos trajeron todo lo contrario. Una investigación de la Universidad de Stanford encontró que las tasas de aborto aumentaron 40% la última vez que funcionó esta política, en los mandatos de Bush hijo. La razón: disminuyó el uso de anticonceptivos en los países más afectados, y aumentaron al doble las probabilidades de que las mujeres tuvieran un aborto riesgoso.

Otra investigación realizada por PAI, una ONG para los derechos reproductivos, demuestra que de 2002 a 2006 la USAID recortó el envío de anticonceptivos a 16 países de África subsahariana, Asia y Oriente Medio. También se cerraron clínicas en Kenia, Zambia, Etiopía y Rumanía.

Orden de Trump va más lejos

Aunque era esperado que Donald Trump reinstalara la norma, por ser un republicano, su propuesta es más amplia y ha disparado las alarmas entre activistas y organismos internacionales. Con Reagan y Bush, la también conocida como “Regla mordaza global” (Global Gag Rule) afectó el financiamiento destinado a la planificación familiar y salud reproductiva en las ONG con algún tipo de asesoría pro–aborto. Incluso si los proyectos sobre este tema eran financiados con fondos de otro lugar, las organizaciones dejaron de recibir dinero de la USAID.

Pero Trump ha ido más lejos, al imponer estas mismas cláusulas restrictivas a toda la ayuda global de salud que ofrecen organismos y agencias de Estados Unidos, entre ellos el Departamento de Estado o el Departamento de Defensa. Esto, según la Fundación de la Familia Kaiser, supone que unos 8,500 millones de dólares estarían sujetos a revisión. Para tener idea, la mitad de ese dinero se destina a programas para prevenir y tratar el VIH–Sida y brindar servicios para las mujeres en edad reproductiva, y muchas de las organizaciones que la reciben pudieran no ajustarse a lo plasmado en la nueva política.

“Las mujeres más vulnerables del mundo sufrirán como resultado directo de esta política, que socava años de esfuerzos para mejorar la salud femenina”, opinó en su cuenta de Twitter, Cecil Richards, presidenta de Planned Parenthood Federation of America. Por su parte, la presidenta de la organización estadounidense NARAL, Ilyse Hogue opinó: “Con esta acción, Donald Trump ha convertido su retórica contra las mujeres en política”.

¿Quiénes se afectarán más?

Hasta el momento, el mayor fondo de ayuda internacional para la planificación familiar proviene de Estados Unidos: unos 600 millones de dólares. Ese aporte ha contribuido a que más de 27 millones de mujeres accedan a algún tratamiento anticonceptivo, y previno unos 6 millones de embarazos no deseados en 2015, según el Guttmacher Institute. En África, la ayuda estadounidense resulta vital, pues 15 países de ese continente tienen tasas de fecundidad promedio de más de 5 hijos por mujer.

Amu Singh Sijapati, presidenta de la Asociación de Planificación Familiar de Nepal, dijo a The Guardian que avizora efectos “devastadores” con la nueva “regla mordaza”. Su asociación utiliza el dinero estadounidense para capacitar a trabajadores de la salud y abrir clínicas en partes remotas del país que ofrecen anticonceptivos a mujeres pobres. “Los recortes de fondos significarían que no podemos apoyar el esfuerzo del gobierno de Nepal en salud y derechos sexuales y reproductivos. Perderíamos personal médico esencial como enfermeras, médicos y expertos en salud”, aseguró.

Citado por el diario New York Times, un vocero de la USAID adelantó que la agencia aún está revisando la orden ejecutiva. Pero dejó entrever que se aplicará a todos los programas de ayuda global de salud. Adrienne Lee, portavoz de PAI, sostiene que en los próximos años se verán afectados más de 9,000 millones de dólares de fondos para organizaciones de salud en el mundo, 15 veces más que lo que sucedió con el gobierno de Bush.

La Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF, por su sigla en inglés) anunció también que espera recortar el 25 por ciento de su presupuesto en los próximos cuatro años, el equivalente a unos 100 millones de dólares destinados a programas de salud en 30 países. Otros 30 millones de fondos perdería Marie Stopes International (MSI), que trabaja en 37 países. La organización pro–derechos reproductivos estima que durante el mandato de Trump, 1.5 millones de mujeres en el mundo no podrán acceder a anticonceptivos, habrá 6.5 millones de embarazos no deseados, 2.2 millones de abortos peligrosos y podrán morir 21,700 madres por complicaciones en el parto.

“Las mujeres de todo el mundo merecen tomar decisiones personales de atención médica sin que los políticos de Washington interfieran”, reaccionó la senadora de Nuevo Hampshire, Jeanne Shaheen, quien prepara una propuesta de ley bipartidista que derogue de una vez la Política de “Ciudad de México”. Por su parte, la ministra holandesa de Desarrollo, Liliane Ploumen, propuso crear un fondo internacional que garantice la salud reproductiva de las mujeres.

“Prohibir el aborto no dará lugar a un menor número de abortos, provocará más prácticas irresponsables en la clandestinidad y un mayor número de muertes entre las madres”, afirmó en un comunicado. La severidad con que Donald Trump restauró la “regla mordaza” hace pensar que sea una antesala de futuros recortes presupuestarios al programa Planned Parenthood estadounidense, que garantiza servicios básicos de salud reproductiva para las mujeres, entre ellos el aborto, legal en Estados Unidos desde 1973. A fin de cuentas, esa fue una de las promesas del actual presidente durante su campaña, y el secretario de prensa, Sean Spicer, reafirmó hace unos días que Trump sería un presidente “pro–vida”.

29 de enero, 2017

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