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Qué hacer si le piden someter a revisión su teléfono y redes sociales al entrar a Estados Unidos

Las autoridades tienen la facultad de revisar, en los puntos de ingreso al país, dispositivos electrónicos de los viajeros (como celulares o laptops) sea cual sea el estatus migratorio de la persona e incluso en el caso de los ciudadanos estadounidenses.

¿Qué debe hacer si, al volver a Estados Unidos desde el extranjero, el oficial de aduanas le pide su teléfono celular o su computadora y los respectivos passwords para revisar su contenido? ¿Son este tipo de peticiones, o exigencias, legales y acordes con los derechos fundamentales de las personas?

Esa inquietud es considerable pues, desde que el presidente Donald Trump emitió hace unas semanas órdenes ejecutivas para endurecer varias políticas en materia de inmigración y de entrada de extranjeros al país (como la actualmente suspendida prohibición temporal al ingreso de refugiados y personas originarias de siete países musulmanes), se han desatado numerosas afirmaciones y rumores en torno a casos, supuestos o reales, en los que agentes de aduanas exigen a viajeros que sometan sus equipos electrónicos e incluso sus redes sociales a revisión para, tras analizar su contenido, decidir si se permite o rechaza el ingreso al país de la persona en cuestión.

Y eso no se restringiría a visitantes con visa de turista: se ha comentado que residentes legales y hasta ciudadanos pueden ser sometidos a revisión de sus contenidos digitales en el contexto de la inspección durante su ingreso a Estados Unidos. Lo cierto es que, como se comenta en CNN, las autoridades tienen la facultad de revisar, en los puntos de ingreso al país, dispositivos electrónicos de los viajeros (como celulares o laptops) sea cual sea el estatus migratorio de la persona e incluso en el caso de los ciudadanos estadounidenses.

Y desde luego tienen la capacidad de someter a las personas a las llamadas ‘revisiones secundarias’, que implican conducir al viajero a un área aparte, donde se analizan sus documentos y pueden realizarse cuestionamientos de antecedentes. Todo esto porque, incluso en el caso de los ciudadanos, las autoridades de inmigración están legalmente facultadas para hacer indagaciones que les permitan discernir si la persona en cuestión implica riesgos que motiven negarle su acceso al país.

Incluso garantías como la Cuarta Enmienda, que indica que toda detención y escrutinio debe tener causa probable y estar motivada en una sospecha razonable, no se aplicaría del mismo modo en el caso de los puntos de entrada al país. ¿Esto significa que los viajeros, incluso los ciudadanos, están en desamparo legal en el momento en el que se encuentran en esa suerte de “limbo” territorial que son los puntos de entrada al país (en la frontera, o en los puertos y aeropuertos)? No necesariamente, pero sí existen normas y contextos diferentes.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza indica que todas las personas, equipaje y mercancías que arriban a Estados Unidos están sujetas a revisión y, en ese sentido, los contenidos de un teléfono o laptop, por ejemplo, podrían ser considerados elementos para juzgar si el viajero representa una amenaza o ha cometido delitos. Por ello, las autoridades tienen la facultad de revisar e incluso copiar los contenidos de esos dispositivos para someterlos a análisis. Negarse a dar acceso a esos equipos puede ser considerada una razón para negar el ingreso al país en el caso de los extranjeros.

Y aunque en principio a un ciudadano, y en cierto modo a un residente legal, no podría negársele la entrada, sí puede ser retenido por un tiempo considerable  en lo que se dilucida su situación, e incluso arrestado si se identifica, por ejemplo, que pesan órdenes judiciales en su contra. Adicionalmente, como comenta CNN, si bien los ciudadanos estadounidenses tienen el derecho de pedir la presencia de un abogado en caso de ser sometidos a interrogatorios, los extranjeros (incluso los residentes legales) no tendrían ese derecho de modo automático.

Expertos citados por esa cadena añaden que si los cuestionamientos exceden las temáticas relacionadas con el proceso de ingreso al país y abordan, por ejemplo, las preferencias políticas o la inspección de los dispositivos digitales del viajero, todo viajero debería tener derecho a pedir la presencia de un abogado, aunque el costo de ello correría a su cargo y su factibilidad muchas veces es difícil.

Según Business Insider, aunque una persona técnicamente podría negarse a que se inspeccione su celular o su computadora, e incluso argumentar que eso se debe a que su equipo contiene información confidencial (como en el caso de abogados, periodistas o médicos), eso no necesariamente será reconocido por los agentes de aduanas y es posible que en ese supuesto le nieguen el acceso de la persona o la sometan a revisiones adicionales.

E incluso, como indica CNN, los oficiales podrían pedir tener acceso a las cuentas de redes sociales del viajero, para identificar, al parecer, si en sus contenidos hay elementos que indiquen que la persona en cuestión implica una amenaza mayor, sobre todo en el plano criminal y terrorista. Estas medidas, en realidad, comenzaron a aplicarse desde antes del comienzo de la administración Trump. En diciembre pasado, como publicó Politico, en las últimas semanas del gobierno de Obama comenzó a pedirse a ciertos viajeros su aval voluntario para la inspección de sus redes sociales.

Y la posibilidad de revisar celulares y laptops es una facultad que las autoridades de protección fronteriza han tenido a su disponibilidad desde hace tiempo, pues hay lineamientos al respecto establecidos en el primer año del gobierno de Barack Obama, como indicó Forbes. Pero es cierto que ha sido recientemente, en el contexto actual de tensión en materia de inmigración y frontera, que todo eso se ha vuelto más notorio.

Por ejemplo, se han reportado casos como el de un ciudadano estadounidense, empleado de la NASA, que volvió al país desde Chile y a quien se le pidió su celular cuando ingresaba a Estados Unidos. Al final él aceptó y se le concedió la entrada al país, pero no supo los detalles de la inspección del contenido de su aparato ni qué información fue copiada. Estados Unidos, por añadidura, no es el único país donde se exigen en ocasiones esa clase de revisiones. Como informó CNET, al volver a Canadá, un canadiense que se negó a entregar su celular por considerarlo un asunto privado, fue arrestado por ello. Esas revisiones son legales en Canadá.

Ciertamente, no se revisan los celulares o incluso redes sociales de todas las personas que entran al país, y no se trataría de algo generalizado. El razonamiento de ello es la identificación de posibles amenazas y el freno a personas que podrían cometer atentados o poner en riesgo la seguridad nacional y pública. Y dado que la legislación vigente lo permite, y que muchas de las zonas legales grises requerirían fallos de tribunales para dilucidarse, algo que aún no se ha litigado cabalmente, en realidad  esas revisiones resultan procedentes, con todo lo molestas que puedan ser.

¿La solución? Muchos recomiendan cooperar con las autoridades si a una persona se le piden sus equipos a revisión y que si no se desea que el gobierno inspeccione sus contenidos digitales, expertos dicen que lo mejor es simplemente no llevarlos consigo al ingresar al país desde el extranjero.

24 de febrero, 2017

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