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Puertorriqueños que huyen del huracán María pueden cambiar el escenario político de Florida

De los cinco millones de puertorriqueños que viven en Estados Unidos, según cifras del censo estadounidense de 2015, un millón reside en Florida. La mayoría llegaron desde 2006 por la crisis financiera en la isla.

SAN JUAN, Puerto Rico. 2 oct. (AFP) — Sintiéndose abandonados en una “isla rodeada de agua”, como dice el presidente Donald Trump, los puertorriqueños buscan huir de la devastación que quedó después del ataque del huracán María. Para el estado de Florida, eso significará más latinos y más votos demócratas. Es el caso de Franchesca Rivera, una maestra de escuela de 32 años que da clases en Aibonito, un pueblo en el centro de Puerto Rico destrozado por el huracán.

“Si no empiezan las clases necesito un ingreso. Yo me voy a ir primero con los nenes y mi marido después. Si las clases no comienzan me voy en un mes”, dice Rivera, en el patio de su casa, una de las pocas en pie. Sus hijos de tres y siete años corren alrededor. Las granjas de pollo y los cultivos de flores de Pascua, que sostienen la economía de Aibonito, se fueron con la tormenta. Ella misma perdió 80,000 dólares en flores, un negocio que llevaba su marido.

 “Perdimos todo. Y como era el primer año no nos cubre el seguro. Teníamos 7,000 canastas de flores”, cuenta a AFP. Piensa irse a Tampa, en el centro de Florida, donde tiene familia. Y no sabe si vuelve, o al menos no lo hará en el corto plazo.  “Quién va a comprar una flor de Pascua en Navidad si estamos teniendo tanta necesidad”, dice. Es el caso de muchos puertorriqueños que tienen familia o amigos dónde quedarse en Estados Unidos hasta que la isla se ponga en pie. Y llegarían acusando a Donald Trump de haber demorado mucho en reaccionar.

El presidente ha respondido a tales críticas en una serie de tuits en los que asegura que la ayuda fue enviada y acusó a los gobernantes locales de mala gestión. También se justificó diciendo que Puerto Rico es “una isla rodeada de agua, mucha agua, el agua del Océano”. “Que venga, que vea cómo está esto”, dice Aída Rosario, de 57 años, al salir de misa en la Catedral de San Juan este domingo. “Que de su propia experiencia vea qué es lo que estamos viviendo”.

A una cuadra de la Iglesia, en el Viejo San Juan, un ficus centenario de cerca de 2 metros de diámetro se cayó con la tormenta y aún corta el tránsito. El diario Primera Hora informó el viernes que uno de los 20 reos que se fugaron durante el paso del huracán, se entregó un día después porque la situación afuera era intolerable. Las condiciones en la isla, golpeada por la naturaleza pero antes por una crisis económica, son tan difíciles que los que pueden irse, se van.

“Todos están tratando de salir. Todos, clase media, clase alta, clase baja, todos; ya sea por poco tiempo o para quedarse”, dice la profesora Astrid Arrarás, del Departamento de Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de Florida (FIU). “Los puertorriqueños de la diáspora de la crisis se están trayendo a sus padres”, afirma la experta.

EL IMPACTO POLÍTICO

“Va a ser muy extendido el fenómeno”, dice Jorge Duany, antropólogo especializado en migraciones de la Florida International University (FIU). “No está claro si son personas que se van a quedar definitivamente, pero es bastante claro que va a haber un éxodo aún mayor a causa del huracán”. Puerto Rico es un territorio estadounidense con 3.4 millones de habitantes. Aunque los boricuas son ciudadanos, sólo pueden votar en las primarias, pero no tienen derecho a sufragar en las elecciones generales a menos que vivan en el Estados Unidos continental.

De los cinco millones de puertorriqueños que viven en Estados Unidos, según cifras del censo estadounidense de 2015, un millón reside en Florida. La mayoría llegaron desde 2006 por la crisis financiera en la isla, que se declaró en quiebra con una deuda de 74,000 millones de dólares. Y los puertorriqueños, tradicionalmente demócratas, estarán llegando en masa a un estado que le dio la presidencia al republicano Donald Trump.

“Definitivamente un influjo de puertorriqueños podría tener un impacto político en Florida, y creo que podrían tener un impacto económico también en términos de negocios y empresas que se han creado acá”, dice Duany. Además, el nuevo éxodo tendrá un impacto cultural, añade Duany. Tal vez sean estadounidenses, pero los boricuas son latinos. “Aunque algunos sean bilingües, mantienen su cultura latina y todo esto va a reforzar la latinización de la Florida”, dice el experto.

02 de octubre, 2017

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