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Donald Trump y Angela Merkel: dos estilos políticos, dos mundos en constante tensión

“Trump y Merkel son como el agua y el aceite”, resumió Charles Kupchan, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Georgetown y exasesor de Barack Obama.

WASHIGTON, EE.UU. 21 sept. (AFP) — La primera vez que Donald Trump se reunió con Angela Merkel, las fotos de su torpe apretón de manos en el Despacho Oval dieron la vuelta al mundo y futuros encuentros hicieron poco para romper el hielo. Pero si la canciller germana, de 63 años, logra, como se espera, un cuarto mandato en las elecciones legislativas del domingo, los líderes de Estados Unidos y Alemania tendrán que encontrar una manera de trabajar juntos a largo plazo.

Casi todo en “Mutti” (mamá), como llaman los alemanes a la dirigente más influyente de Europa, la distingue del inquilino de 71 años de la Casa Blanca, desde sus antecedentes biográficos hasta su personalidad y su estilo político. Merkel es tan cautelosa, discreta y pragmática como Trump es impulsivo, tempestuoso e impredecible. Desde que Trump asumió en enero, la hija de un pastor de Alemania Oriental ha dejado claro al mundo sus profundas diferencias con el presidente estadounidense, el tercero con el que ha trabajado, después de George W. Bush y Barack Obama.

En una conferencia de prensa conjunta en Washington con el exmagnate inmobiliario, elegido con la promesa de poner a “Estados Unidos primero”, Angela Merkel defendió en cambio una visión “abierta” a la globalización. Después de una cumbre del G7 en mayo en Sicilia, que evidenció las divergencias de los socios globales con Donald Trump en comercio y cambio climático, Merkel, usualmente medida en sus declaraciones, calificó los resultados de este “seis contra uno” como “muy difíciles, por no decir muy insatisfactorios”.

Días después en Múnich, la canciller advirtió que la elección de Trump había debilitado el vínculo transatlántico y que el Viejo Continente ya no podía confiar ciegamente en su aliado histórico. “Los europeos tenemos de verdad que tomar nuestro destino en nuestras propias manos”, declaró.

DIFERENCIAS PROFUNDAS

“Trump y Merkel son como el agua y el aceite”, resumió Charles Kupchan, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Georgetown y exasesor de Barack Obama. “Trump llegó al Despacho Oval desafiando al ‘establishment’ y prometiendo a los estadounidenses descontentos que era hora del cambio. Merkel es todo lo contrario”. “Ella sigue ganando porque promete a los alemanes lo mismo de siempre”, explicó. Las diferencias entre ambos son profundas.

Que Washington se queje del superávit comercial de Alemania no es nada nuevo, pero Donald Trump ha sido mucho más agresivo que sus predecesores, amenazando con represalias en forma de impuestos fronterizos. Berlín está, además, furioso por la decisión del presidente estadounidense de retirarse del Acuerdo de París para combatir el cambio climático. Y si Washington cumple sus amenazas de romper el acuerdo nuclear de 2015 entre seis potencias mundiales e Irán, la relación se agravará aún más.

En 2003, durante el gobierno socialdemócrata de Gerhard Schroeder, la oposición alemana a la guerra en Irak liderada por Estados Unidos afectó a los lazos con la administración Bush. Pero, según Kupchan, las tensiones entre Washington y Berlín nunca han sido tan graves en la historia reciente. “Trump está cuestionando el compromiso estadounidense con el libre comercio, con la lucha contra el cambio climático, con el mantenimiento del orden que los europeos y los estadounidenses han construido desde la Segunda Guerra Mundial”, dijo.

Lo que está en juego es mucho más que las relaciones bilaterales: como veterana entre los actuales líderes de Europa, Angela Merkel tiene un papel único en la escena diplomática mundial.

ATENDER A LAS BASES

La relación Trump–Merkel también se ha definido, en parte, por la necesidad de ambos de atender a su base electoral. Cuando Donald Trump estaba haciendo campaña el año pasado con duros planteamientos contra la inmigración, usaba a la canciller como un ejemplo a no seguir, burlándose abiertamente de su decisión de abrir las fronteras de Alemania a cientos de miles de solicitantes de asilo. “Hillary Clinton se está convirtiendo en la Angela Merkel de Estados Unidos y hemos visto cuánto crimen y cuántos problemas causó al pueblo alemán”, dijo Trump en un mitín en Carolina del Norte.

Merkel también ha tenido que rechazar insinuaciones de su rival Martin Schulz sobre su falta de carácter para enfrentarse al líder estadounidense. “En los últimos meses, la campaña electoral la ha llevado a una posición retórica algo más fuerte de lo que ella preferiría”, dijo Jeremy Shapiro, director de investigación del centro de análisis Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. Después de las elecciones alemanas, la relación entre Trump y Merkel podría mejorar. Pero pocos esperan un nuevo comienzo.

¿Cómo debe manejar entonces la siempre pragmática Angela Merkel su vínculo con el 45º presidente de Estados Unidos? “Defendiendo lo suyo, pero en silencio. No metiéndose en peleas públicas con él y tratando de llevarse bien, lo mejor posible, sin mostrar debilidad", señaló Jeremy Shapiro.

21 de septiembre, 2017

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